Bioestimulantes en la agricultura

Los bioestimulantes son sustancias biológicas que actúan sobre los procesos de la planta mejorando la capacidad productiva y de crecimiento

Los bioestimulantes vegetales contienen sustancias y/o microorganismos cuya función es estimular los procesos naturales para mejorar la captación, asimilación y eficiencia de los nutrientes, la tolerancia al estrés abiótico, y la calidad de los cultivos.

El uso de bioestimulantes datan de la antigüedad, pero es durante los últimos años cuando se han intensificado la investigación para conseguir nuevos compuestos con el objetivo de mejorar el rendimiento y la calidad de los cultivos. Aunque siempre se ha asociado su uso con la agricultura ecológica, esta cobrando cada vez más protagonismo en la agricultura tradicional.

Un ejemplo reciente es el ‘Glomus Iranicum var Tenuihypharum‘ el hongo que ayuda a las plantas a tomar los nutrientes con más eficacia.

Los descubridores de este hongo que ha sido introducido en los bioestimulantes son Jesús Suárez y Félix Fernández, el ‘Glomus Iranicum var Tenuihypharum’ en simbiosis con la planta aporta los siguientes beneficios:bioestimulantes

  • Su efecto estimulante fortalece el sistema radicular y la capacidad de absorción de los nutrientes y del agua del suelo.
  • Aumenta la actividad fotosintética.
  • Aumenta la producción: mayor índice de cuajado, mejora el engorde y la calidad de la fruta. En el caso del melón y el maíz se estima que más de un 20%.
  • Optimiza el uso de los fertilizantes.

Actualmente la encargada de comercializar este producto es la empresa Symborg, que ya exporta a 16 países.

El papel de los bioestimulantes en la agricultura moderna

Los bioestimulantes no tienen acción directa contra las plagas, y por lo tanto no entran en el marco normativo de los plaguicidas.

El uso de bioestimulantes datan de la antigüedad, pero es durante los últimos años cuando se han intensificado la investigación para conseguir nuevos compuestos con el objetivo de mejorar el rendimiento y la calidad de los cultivos. Aunque siempre se ha asociado su uso con la agricultura ecológica, esta cobrando cada vez más protagonismo en la agricultura tradicional.

Se estima que el valor del mercado de los bioestimulantes mueve entre 200 y 400 millones de euros, con un crecimiento anual de más del 10% y la inversión anual en investigación y desarrollo entre el 3 y el 10% de la facturación.

Veamos como influyen en los distintos actores de la cadena agrícola:

Agricultores:

  • Contribuyen a una producción más sostenible, ya que mejoran el rendimiento y la calidad de los cultivos con una rentabilidad positiva en la explotación.
  • Mejoran la absorción y el uso eficiente de otros insumos esenciales, especialmente fertilizantes, reduciendo el gasto en estos insumos. Esto tiene un doble beneficio, por un lado el ahorro económico directo al agricultor y por otro la reducción del impacto ambiental asociada al uso de estos productos.

Intermediarios:

  • La mejora de la calidad de los productos se traduce en una mayor tolerancia al transporte y almacenaje, disminuyendo las pérdidas en este periodo y aumentando los beneficios.

Consumidores:

  • Se obtienen productos más sanos con medios más sostenibles. Esto son dos aspectos fundamentales ante una sociedad cada vez más sensibilizada con el cuidado del planeta y más preocupada por saber qué come y de donde proceden los alimentos.
    Los precios son más asequibles. El ahorro económico que supone para el agricultor se debería traducir en una bajada de precios para el consumidor final.
    Los productos obtenidos son de mayor calidad tanto visual como organoléptica y se conservan mejor.

Los bioestimulantes pueden contribuir eficazmente a los grandes retos a los que se enfrenta actualmente la agricultura mundial:

  • Abastecer a una población mundial en continuo crecimiento. Esto es posible gracias a la mejora de los rendimientos y la calidad de los cultivos.
  • Resistencia al cambio climático. Los bioestimulantes aumentan la tolerancia al estrés abiótico que pueden causar las lluvias torrenciales, temperaturas extremas, etc… como consecuencia del cambio climático.
  • Desarrollo rural sostenible. Al facilitar la asimilación, uso y translocación de los nutrientes y aumentar la eficiencia de otros insumos se produce un ahorro en la inversión por parte del agricultor que mejora sus rendimientos.
  • Optimización de los recursos naturales. Los bioestimulantes reducen las pérdidas de nutrientes por lixiviación aumentando la cantidad de nutrientes disponibles.
  • Mejora de la calidad de los productos. Los bioestimulantes pueden mejorar los atributos de calidad de los productos, tales como el contenido de azúcar, el sabor o el color de las frutas. Esta mejora de la calidad repercute en todos los eslabones de la cadena: mejores ingresos para el agricultor, mayor tolerancia al transporte y almacenaje para el intermediario, y alimentos más nutritivos y de mejor apariencia para el consumidor.
  • Combate la desertización y el empobrecimiento del suelo fomentando el desarrollo de microorganismos beneficiosos para mantener la estructura y la materia orgánica del suelo, y aumenta la capacidad de retención del agua de manera más eficaz aumentando la resistencia a la erosión.

Como conclusión debemos de analizar los múltiples beneficios que aportan los bioestimulantes en todos los niveles, y en base a ello establecer las directrices de la agricultura moderna promoviendo su investigación y aplicación.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BLOG
¡Y no te pierdas toda la actualidad del agroalimentario!

SUBIR