Nuevo etiquetado de alimentos

Nuevo etiquetado de alimentos ¿Cómo nos afecta como consumidores?

A la hora de hacer la compra la salud es uno de los principales motivos que se tienen en cuenta para la elección de los alimentos. El gusto de los consumidores se está modificando lentamente al ser orientado hacia el consumo de alimentos que propicien un estilo de vida de mayor calidad.
La UE, consciente de ello, ha unificado la legislación existente hasta ahora en esta materia en un solo reglamento, que establece las normas para un nuevo etiquetado de alimentos más comprensible para los consumidores. Más de 28.000 empresas españolas del sector de la alimentación y bebida deberán cumplir las exigencias de la UE adaptando sus etiquetas a este nuevo Reglamento.
La reforma del nuevo etiquetado de alimentos que entró en vigor el pasado 13 de diciembre pretende así dar respuesta a un consumidor cada vez más exigente y más preocupado por lo que come; más del 50% de los compradores se interesan por los ingredientes, la información nutricional o el origen de los alimentos a la hora de elegir un producto en su cesta de la compra.
Como consumidores este nuevo etiquetado de alimentos es todo ventajas. Estos son los aspectos más relevantes que se contemplan en la nueva Ley:

  • La letra de las etiquetas en el nuevo etiquetado de alimentos deberá ser más grande y legible: el tamaño mínimo de letra será 1,2 mm de altura en envases de más de 80 cm2, y de 0,9 mm para los de tamaño inferior. Cuantas veces hemos intentado comprar un producto y no hemos conseguido leer la etiqueta ya que las letras eran tan pequeñas que prácticamente era ilegible.
  • Mayor visibilidad para los ingredientes alérgenos, además de ocupar un espacio más visible deberán de ser de un color o tipo de letra diferente o ir resaltado en negrita. Una medida de especial interés cuando en España, el número de afectados por una reacción alérgica se ha duplicado en los últimos años, siendo los niños los más sensibles a padecerlas.
  • Etiquetado nutricional obligatorio. La información sobre energía, grasas saturadas, hidratos de carbono, proteínas, azúcares y sal se debe indicar de manera agrupada y expresada según la porción, puede ser por 100 g o 100 mg. En el nuevo etiquetado de alimentos también se le informará sobre la cantidad diaria recomendada que debe consumir de cada alimento, especialmente de vitaminas y minerales. Estos datos son fundamentales a la hora de planificar la cantidad de alimentos que debemos ingerir en función de las calorías diarias que queramos aportar a nuestra dieta.
  • Fechas de congelación y descongelación. Habrá que distinguir entre ‘congelado en’, que será obligatorio para carne, productos de pesca no transformados y productos cárnicos, y ‘descongelado’ en aquellos productos que han sido descongelados antes de ponerlos a la venta. Hasta ahora, el desconocimiento de este dato podía hacer que congeláramos un producto que ya había sido congelado previamente; algo muy poco recomendable ya que pierde sus propiedades nutritivas, su sabor, su textura y, lo peor de todo, deja de ser seguro debido a la presencia de psicrófilas. Además, los fabricantes de carne y pescado congelados estarán obligados a incluir la fecha de congelación y de consumo preferente.
  • Origen de los productos, afectando de forma especial a los productos cárnicos. Se especificará también el país de procedencia del ingrediente primario. En este punto solo haré referencia a la crisis originada el pasado año por el hallazgo de carne de caballo sin etiquetar en hamburguesas y productos precocinados en países de la Unión Europea, para darnos cuenta de lo importante que es.
  • Procedencia de las grasas. La nueva legislación obliga a detallar qué tipo de aceite vegetal contiene: si es de girasol, de oliva o de palma. La presencia de grasas trans seguirá sin tener que indicarse, a la espera de la resolución en 2016. Especialmente relevante es el caso del aceite de oliva, ya que el Reglamento 29/2012 establece que cuando la etiqueta de un alimento mencione la presencia de aceites de oliva en su composición, fuera de la lista de ingredientes, por medio de palabras, imágenes o representaciones gráficas, tendrá que indicar obligatoriamente el porcentaje de aceites de oliva con relación al peso neto total del alimento.
  • Los alimentos que, aparentemente están elaborados de un solo tipo de carne o pescado, pero son la suma de varios combinados con otros ingredientes, deben estar especificados. En concreto, son los que se comercializan bajo la denominación ‘Elaborado a partir de…’, y que ahora deberán incluir los aditivos alimentarios, las enzimas y si tienen proteínas añadidas de origen animal diferente.
  • Menciones adicionales obligatorias: es necesario también especificar si el producto ha sido envasado en atmósfera protectora, o si contiene edulcorantes, cafeína, ácido glicirrícico o sal de amonio, fitoesterol, etc.
  • Índices de alcohol y cafeína: Las bebidas alcohólicas o refrescos con alcohol de más de 1,2 % tendrán que especificar el grado alcohólico en el nuevo etiquetado de alimentos. Igualmente las que contienen cafeína ya que pueden resultar nocivas para niños, embarazadas o enfermos cardiovasculares.
  • Etiquetado de nanoingredientes presentes en el producto final, seguidos de la palabra “nano”, por suponer también un riesgo para determinados consumidores como en el caso anterior.

Los cambios de este nuevo etiquetado de alimentos no terminan aquí, a partir de julio del 2016, se regularán de nuevo los requisitos aplicables a la información sobre la ausencia o la presencia reducida de gluten en los alimentos:

  • La denominación “sin gluten” solo podrá utilizarse cuando no se supere una concentración de 20 mg/kg de gluten.
  • “Muy bajo en gluten” solo se podrá utilizar cuando lo alimentos que contengan uno o más cereales (trigo, centeno, cebada, avena o sus variedades híbridas) se hayan procesado específicamente para bajar su contenido en gluten y que el producto final no contenga más de 100 mg/kg de gluten.
  • Se tendrá en cuenta la posible contaminación de la avena con otros cereales en trasporte, almacenamiento o procesado, por lo que la avena de un alimento sin gluten o bajo en gluten tendrá un proceso específico que evite esta posible contaminación y su contenido de gluten deberá ser inferior a los 20 mg/kg

 

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